Tendemos a pensar en el futuro tantas veces que ese futuro llega inesperadamente interrumpiendo esos pensamientos para generar otros nuevos. Y es que somos lo que soñamos, pero también lo que los demás sueñan de nosotros. Seamos realistas, no todo es como queremos; la gente llega y cambia nuestro camino para bien o para mal. Así que para qué empeñarnos en hacerlo todo a nuestra manera si al fin y al cabo siempre hay un cambio oportuno o inoportuno.
Importa la dirección que tomemos, pero importa más el objetivo al que queremos llegar. Las cosas pasan por alguna razón, no podemos frustrarnos cuando no somos capaces de lograr algo. Lo mejor es ir hacia adelante y que venga lo que venga, mientras nos mantengamos en pie y pisemos fuerte, podemos llegar donde queramos.
Pensemos que todo lo que queda no es más que una prueba de superación para nosotros, como todas por las que ya hemos pasado. Si hemos sobrevivido antes, quién dice que no sobreviviremos ahora, quién dice que detrás de todo eso no está lo que esperamos conseguir...
'Sin actitud no se llega a ninguna parte'