Me gustó conocerte.
Te encontré, no te buscaba y joder,
apareciste de la nada y me sonreíste como jamás nadie lo hizo.
Recuerdo esa primera vez; te miré a los ojos. Esos ojos tan oscuros
me mostraron un futuro que fue. Por suerte, fue. Por suerte, fuimos;
juntos. Tú y yo contra el mundo.
Que soy una idiota, que no pienso
joder, no pienso. Me desestabilizo tan rápido que arrastro todo
conmigo. Y así, te arrastré; hasta un jodido final que ojalá no
hubiera sido. Pensé que la tormenta llevaría a la calma y no quise
ver los destrozos que había dejado a su paso; los que yo había
dejado. Quise reconstruir todo, te lo juro. Lo estaba intentando y...
ya habíamos perdido mucho. Lo suficiente como para decir adiós.
Yo me negaba. Puse un “no” sobre la
mesa tan cierto y tan mentira al mismo tiempo. Pura inconexión por
salir vivos de todo esto. Tú en cambio, tan valiente y tan cobarde,
me dejaste ir. Lo hiciste y joder, ¿por qué lo hiciste?. He tratado
de entenderlo tantas veces y he comprendido tantas cosas...
Podría callarme todo esto pero que no,
que a parte de idiota también soy cabezota y sabes que no me callo.
Meto la pata una y mil veces y la seguiré metiendo. Pero te digo una
cosa, hasta meter la pata contigo me ha hecho feliz muchas veces. Es
que joder, otra vez joder, me has dolido tanto y tan fuerte; te he
querido tanto y tan fuerte, que has dejado un vacío inmenso dentro
de mí. Se supone que tengo que llenarlo ahora, sin ti. La llevo
clara.
Lo peor de todo es que no quiero
tenerte. Así no. Si hay algo cierto es que tú y yo nunca estuvimos
destinados a estar separados, nunca. Lo supimos desde el principio y
nos dio tanto coraje aceptarlo que míranos. Ni tan lejos ni tan
cerca; simplemente no. Tu mundo y el mío siguen en pronóstico
estable dentro de la realidad. Una realidad que no tuvimos cojones a
afrontar. Piensa que por mucho que queramos, no podemos controlarlo
todo; ni siquiera podemos controlarnos a nosotros mismos muchas
veces.
Es lo mejor, repetimos. Nos
auto-convencimos de ello y aquí estamos, como dos putos valientes con
caminos diferentes. No se tú , pero a mí todo me recuerda a ti. Me
vienen restos de aquel tsunami que acabó con ese 'siempre a tu lado'
de cada noche antes de dormir. Me vienen, coño que si me vienen;
me revientan cada vez que lo hacen. Pero poco a poco, me van viniendo
junto a una sonrisa que, forzada o no, no se esconde.
Es lo que tenemos que hacer, sonreír
aunque nos duela, disimular y continuar, como si nada hubiera pasado.
Con el tiempo, olvidaremos el dolor y sólo quedará ese 'nosotros'
que tanto disfrutamos, que con tanto amor construimos; que con tanto
amor destrozamos. Simplemente quedarás tú, ese recuerdo de esa
primera sonrisa que me regalaste, de esa mirada que me hizo perderme
para volver a encontrarme.
Me gusta saber que hemos sido fuertes, que yo lo he llegado a ser por los dos más de lo que podría haberme imaginado. Me gusta que lo hayas intentado, que yo te pidiera que lo hicieras. Me gusta que te hayas rendido por los dos, yo nunca lo hice. Ambos somos tan valientes y tan cobardes que no podemos odiarnos. Piénsalo, tú y yo sólo podemos querernos; de la forma que sea.
Me gustó conocerte. Sin duda es lo que más me ha gustado en la vida hasta ahora.

