Querer




Queremos, queremos y nos gusta demostrarlo. Aunque otras veces, nos falta el valor para hacerlo. Nos gusta que nos lo demuestren, que nos lo demuestren demasiado. Es cierto, tendemos a exigir más amor del que obtenemos, del que damos incluso. Pero si el amor fuera fácil, se acabarían las ganas de querer. 

El amor duele. Si sentimos dolor es porque hemos sentido alegría antes, ambos se compaginan. El dolor impulsa, nos hace sentir vivos, con él entendemos todo o no entendemos nada. Gracias a él aprendemos a ser mejor cada día, a no volver a cometer los mismos errores, a perdonar y a perdonarnos. El dolor duele y dicen que donde duele inspira.


No me hables de miedo si no has sentido el temor a perder a alguien. No me hables de amor si no te has estremecido por dentro ante tal dolor. No me hables de dolor si no has estado enamorado. Enamorarse es la forma de perderse para aprender a encontrarse, para aprender a vivir. Así que quiere, besa, abraza, estremece, regala, impresiona, ilusiona... y deja que los demás lo hagan contigo.




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